This site will look much better in a browser that supports web standards, but it is accessible to any browser or Internet device.

Octubre 31 | Noviembre 1 | 2 | 3 | 4 | 6 | 7 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 |

Buzz, Moz and the Bees por Roch Carrier

Por qué no decírselo ya mismo: me llamo Buzz. Soy el cantante de nuestro grupo, Buzz y los Bees. Tocábamos tres horas al día. A veces, cuatro. Nuestras mamás decían: ¿Por qué no pueden dedicar el mismo tiempo a su tarea? Nos entrenábamos para la Batalla de los Grupos.

El otro día, cuando llegamos a la escuela, vimos que no era un día normal. En el corredor, las chicas estaban juntas como un racimo de uvas.

Yo y mis Bees nos acercamos. En medio de las chicas vimos un chavo raro con una túnica brillante, como las que se llevaban en la época de los Beatles. Tenía la cara picada. Las chicas estaban todas emocionadas porque les besaba la mano como en los viejos films. Hablaba francés, inglés, alemán, italiano, todo al mismo tiempo. Las chicas entendían su jerga. Nos dijeron que era músico, que había dado conciertos en Europa. Yo, Buzz, no me creía esas fanfarronadas. Sonó la campana. La gran estrella declaró: “Un día sin Mozart es como un día sin sol”. Las chicas estaban maravilladas. Yo y mis Bees, tuvimos una reunión discreta. Decidimos que odiábamos a ese Mozart.

Al principio de la clase, el profesor presentó al nuevo alumno. No estaba intimidado, sonreía a todo el mundo. Vestido de rosa, parecía una mariposa. La lección era sobre el origen del mundo. “¿Cómo empezó?” preguntó el profesor. “Yo lo sé porque mi papá tiene un telescopio y un microscopio; todo empezó con la música”, respondió Mozart.

¡Ándale! Buzz y los Bees nos miramos. Quién lo hubiera pensado.

Incluso cuando no había nada, había música. Porque el silencio es también música. ¿Han escuchado alguna vez el silencio?”

El profesor dijo: “Los científicos afirman que el universo empezó con una enorme explosión, el Big Bang”

“El Big Bang fue así”, dijo Mozart, y soltó una enorme pedorreta. Toda la clase estalló en carcajadas. Mozart estaba satisfecho de sí mismo. El profesor intentaba mantenerse serio. Ordenó a Mozart que fuera a explicar su Big Bang al Director. El nuevo chavo dijo: “Lo siento. Así es la naturaleza, muy maleducada”.

“El Big Bang fue así”, dijo Mozart, y soltó una enorme pedorreta. Toda la clase estalló en carcajadas. Mozart estaba satisfecho de sí mismo. El profesor intentaba mantenerse serio. Ordenó a Mozart que fuera a explicar su Big Bang al Director. El nuevo chavo dijo: “Lo siento. Así es la naturaleza, muy maleducada”.

En el recreo, yo, Buzz, y mis Bees nos acercamos a Mozart y le preguntamos: “Oye, ¿es cierto que eres músico como nosotros?” Nos dijo: “Ya sabía yo que llevaban música por dentro”. No sé por qué, pero nos sentimos orgullosos.

Yo, Buzz, lo invité a visitar a Buzz y los Bees en nuestro garage. Mozart preguntó: “¿Por qué necesitan todas esas cajas y todos esos cables para inventar música?” Nunca había tocado una guitarra: “No se necesita tomar lecciones para tocar eso”. Sus dedos aprendieron dónde estaban las cuerdas y empezó a tocar suavemente.

Déjenme decirles algo. Yo, Buzz, tengo talento. Pero nunca he logrado sacar de mi guitarra música como la suya. Yo, toco con tres cuerdas. Mozart, parecía que improvisaba con veinticinco. ¡Créanme!

¿Querría Mozart unirse a Buzz y los Bees para la Batalla de los Grupos? ¡Sí! A la mañana siguiente, los carteles anunciaban: ¡BUZZ, MOZ Y LOS BEES IMPONEN LA LEY!

En toda la historia de la Batalla de los Grupos, nunca hubo tantos gritos en el gimnasio. Habíamos encontrado un piano electrónico para Mozart, que saltaba de gusto al ver su juguete. Tomaba cuatro o cinco notas de nuestra música y las descomponía. Les explico. En su piano, Mozart las cortaba en pedacitos de sonido y los lanzaba al aire. Los pedazos revoloteaban como pájaros, hacían piruetas melodiosas y, después, Mozart reunía todos los fragmentos de esa música en un ramo... ¡Ah, sí! ¡El concierto de Buzz, Moz y los Bees fue todo un éxito! Ganamos la Batalla de los Grupos. El miércoles a las 8.30 de la noche saldremos en la televisión. ¡No dejen de vernos!

Mozart synthesizer

Dos o tres días más tarde, yo, Buzz, y mis Bees, estábamos ensayando en nuestro garage cuando llegó una limusina negra y larga como un camión. Era Mozart: “Suban conmigo, los llevo al Centro Nacional de las Artes”.

Nos llevaron, a mí, Buzz, y mis Bees, a los asientos de la primera fila. Había por lo menos dos mil personas vestidas como para una boda. Cuando Mozart apareció en el escenario, el público se paró.

Mozart se había puesto una peluca. Yo, Buzz, creo que inventaba su música al mismo tiempo que tocaba. ¡Sí! Estábamos cerca y podíamos verlo todo. Bueno, todo no. A veces sus dedos se movían tan rápido por el teclado que no podíamos seguirlos. Todo su cuerpo vibraba. ¡Sí! Él miraba al público. A veces, pasaba una mano por encima de la otra para ir a buscar una nota en el otro extremo del teclado. O si no, en lugar de utilizar los diez dedos, le pedía a uno que hiciera todo el trabajo. Déjenme explicarles: tocaba con la misma facilidad que un niño hace garabatos. Era, era ... era hermoso... Con todas sus ... modulaciones, ¡sí!, y sus invenciones, sus combinaciones, nos sentíamos... No sé cómo decirlo. Mozart daba alas a nuestros oídos... ¡Eso es!

Al final de su concierto, dijo: “Señoras, Señores, les presento a mis amigos músicos Buzz, Moz y los Bees, los ganadores de la Batalla de los Grupos. Créanlo o no, había hecho que trajeran nuestros instrumentos. Hasta el piano electrónico. Siento mucho que no estuvieran allí. Yo, Buzz, nunca he tocado mejor.

De igual forma que un día apareció en la escuela, nuestro amigo Mozart desapareció. Las chicas dicen que se fue a México. Una vez nos dijo: “Tienen que conocer sus límites para superarlos”. Tocamos como si todavía estuviera con nosotros. Dejamos cantar a los pájaros de Mozart. ¿Entienden lo que quiero decir? Mozart concert


Roch Carrier

Mayo de 2003