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Wolfgang Amadeus Mozart

(1756-1791)

Bienvenido al trepidante mundo de música, viajes y aventuras de Mozart. La Orquesta del Centro Nacional de las Artes se complace en compartir con Ustedes la increíble vida, época y música de un compositor apreciado por todo el mundo.

LA VIDA DE MOZART

Wolfgang Amadeus Mozart fue el más sensacional Wunderkind (palabra alemana que significa “niño prodigio”) de la historia de la música. Empezó a tocar el teclado a los tres años y ya componía pequeñas obras para piano a los cinco años y, más tarde, a los nueve, sinfonías, y óperas completas a los doce años. Increíble, ¿no les parece? ¡Vamos a aprender más cosas sobre este personaje fenomenal!

Mozart nació en Salzburgo en 1756. Su padre, Leopold, también era compositor, pero era más conocido como maestro del violín. Mozart nunca fue a la escuela. Su padre le enseñó idiomas (inglés, francés, latín e italiano, además de alemán, su lengua materna), geografía, ciencias, historia, matemáticas (a Mozart le encantaban las matemáticas) y, naturalmente, ¡música!

La familia de Mozart

Mozart creció en una familia acogedora y amorosa. Le encantaba tocar dúos con su hermana mayor, Nannerl, e incluso escribió un concierto para dos pianos para tocarlo juntos. Era también muy cercano a su madre, a la que escribía cartas larguísimas. Su padre lo guió en todos los aspectos de la vida: le enseñó cómo manejar el dinero, cómo tratar con la gente y cómo comportarse en sociedad. De niño, Mozart obedecía a su padre, era juguetón y lleno de humor. Ya como hombre, era de baja estatura, más bien delgado, con una cabeza bastante grande y pelo muy abundante, del que se enorgullecía y que empolvaba diariamente (en aquel entonces, estaba de moda, igual que hoy los hombres utilizan gel y las mujeres laca). Mozart rebosaba siempre energía, era inquieto a menudo y extremadamente trabajador.

Mozart: un hombre trabajador

En tiempos de Mozart, un músico era considerado simplemente otro tipo de sirviente, que servía al dueño aristocrático, quien lo contrataba para escribir música para su corte y palacio; el trabajo se consideraba comparable al de los cocineros, mayordomos, sirvientas y otro personal que hacía la limpieza. Entre los doce y los veinticinco años, Mozart trabajó al servicio del Conde Colloredo, Arzobispo de Salzburgo.

Poco a poco Mozart empezó a odiar la vida en la pequeña Salzburgo, donde le pagaban poco y, desgraciadamente, era menospreciado, por lo que, en 1781, partió para Viena. Allá daba clases de piano, dirigió sus propias composiciones, interpretó como solista sus conciertos de piano y se convirtió en el centro de los chismes de la ciudad. Durante sus años en Viena, Mozart era lo que hoy llamaríamos un músico que trabaja por cuenta propia, esto es, que obtiene un trabajo aquí y otro allá en vez de recibir regularmente un salario de una fuente única.

Entonces, ¿cómo se ganaban la vida los músicos?

En lo que al dinero se refiere, los ingresos que Mozart habría obtenido con La flauta mágica no los habría ganado como una cantidad recibida por cada interpretación ("derechos de autor"), sino de la venta de arreglos de los pasajes preferidos ("éxitos") para piano solo, dúos para piano, violín y piano, cuartetos de cuerdas, conjuntos de viento o prácticamente cualquier combinación. Por aquel entonces no existían leyes sobre los derechos de autor, por lo que cualquier persona podía hacer arreglos musicales si al compositor no se le había ocurrido hacerlos antes.

Aficiones de Mozart

A Mozart le interesaban todos los juegos. Conocía muchos trucos con las cartas y le gustaba el billar, los bolos, la farsa, la esgrima y andar a caballo. Le encantaba tener perros, gatos y pájaros como mascotas. Una vez tuvo un pájaro estornino que podía cantar el tema principal del último movimiento de su Concierto para piano Nº 17.

Los últimos años de Mozart

Mozart murió el 5 de diciembre de 1791 a la temprana edad de treinta y cinco años. Su salud nunca había sido buena. Años y años viajando de niño tuvieron su efecto. Además, tenía un estilo de vida muy intenso y siempre trabajaba demasiado. No se puede atribuir su muerte a una causa única, pero sabemos que en las últimas semanas de su vida sufría de insuficiencia renal y posiblemente fiebre reumática que afligieron aún más su ya debilitado cuerpo.