This site will look much better in a browser that supports web standards, but it is accessible to any browser or Internet device.

Octubre 31 | Noviembre 1 | 2 | 3 | 4 | 6 | 7 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 |

Los viajes de Mozart

¿Les parecería divertido viajar por toda Europa, de Londres a Viena, de Roma a Amsterdam? Bueno, puede que lo sea si se está de vacaciones, pero no cuando uno tiene que viajar como artista. Es un estilo de vida muy difícil incluso hoy en día, pero ¡imagínense lo que Mozart tenía que soportar allá en el siglo XVIII! No había aviones, trenes ni autobuses, sólo carruajes tirados por caballos y sin calefacción en invierno (¡y excesivamente calurosos en verano!), que viajaban por caminos de terracería llenos de baches. Ofrecían poca protección de la lluvia y la nieve, y una avería en un paraje abandonado era incluso peligroso. Sólo había posadas mugrosas e incómodas donde alojarse, que servían comida que muchas veces lo enfermaba a uno. Había ladrones por todas partes. Sin embargo, el joven Mozart, en compañía de su padre y a veces de otros familiares, pasó la mayor parte de su niñez viajando, unos 3.700 días, es decir, ¡más de diez años!

¡Imagínense la gente que Mozart encontraba en estas giras! En su primera gira, a la edad de seis años, tocó el clavecín (un predecesor del piano) ante el emperador, en el Palacio Imperial de Viena. Cuando Mozart resbaló en el piso pulido, una niñita fue a ayudarle a pararse. Era Marie-Antoinette, que más tarde sería Reina de Francia. El pequeño Wolfgang tocaba para la realeza por toda Europa, conoció a gente famosa y recibió muchos elogios (¡y dinero!) en todos los lugares que visitó. Era todo un espectáculo. Con su hermana Nannerl, que también tenía un talento extraordinario, los Mozart se convirtieron en una especie de circo ambulante.

Aprendiendo durante los viajes…

Tanto viaje fue una auténtica educación. Mozart pudo experimentar una amplia gama de ideas, pensamientos, costumbres y estilos de vida mientras viajaba de un lugar a otro. Vio obras de teatro y leía diarios en varios idiomas, se enteró de cómo escribían música los compositores de otras ciudades y países, y adquirió un vasto conocimiento del mundo que otros no podían siquiera imaginar. Los viajes también servían para los negocios. A medida que la reputación de Mozart crecía por toda Europa, cualquier música publicada con su nombre tenía su venta prácticamente garantizada (algunos editores deshonestos pusieron el nombre de Mozart a música de calidad inferior para aumentar las ventas).

El mapa de arriba ilustra los famosos viajes de Mozart. La ciudad de Viena, a la derecha del mapa, está en realidad en pleno corazón de Europa, a orillas del gran río Danubio. La ciudad era un centro natural para la distribución de todo tipo de bienes por Europa.

Aventuras durante los viajes…

Uno de los peligros de viajar en esos días era el riesgo de enfermarse. Cuando Mozart tenía once años se contagió de una de las enfermedades más temidas de la época: la viruela. Estuvo a punto de perder la vista. Estuvo en cama, con fiebre y los ojos afectados, e incluso delirante, a ratos, durante dos semanas.